Ríe, disfruta, llora y lamenta. Aprovecha los malos momentos, aprende de ellos, busca y entretente en buscar el por qué, disfrútalos. Pero no te retengas en el pasado. Digamos que esto es como un círculo cerrado, el ciclo de la vida. Supongamos que es imprescindible que se cumplan cada uno de los pasos. Que si no hay uno no hay dos, que si no lloras tampoco vas a reír, que si no existe lo malo tampoco existe lo bueno.
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